Alerta del riesgo en España del posible retroceso de los derechos en salud sexual y reproductiva

 In Sociedad Española de Contracepción

22/09/26

El manifiesto del Día Mundial de la Anticoncepción recuerda que avalan la libertad, dignidad, igualdad y autonomía de las personas para decidir

Ampliación del acceso a la educación afectivo-sexual, planificación familiar, atención sanitaria especializada y regulación de la IVE, entre los logros alcanzados

E sta semana se celebra el Día Mundial de la Anticoncepción. Un año más la Fundación Española de Contracepción (FEC) y la Sociedad Española de Contracepción (SEC) han hecho pública su postura ante la realidad de la salud sexual y reproductiva, así como de la anticoncepción, en nuestro país. El documento se centra en el riesgo de retroceso que corren tales derechos en España.

El manifiesto se fundamenta en que los Derechos Sexuales y Reproductivos constituyen una parte esencial de los Derechos Humanos. “Son expresión de la libertad, la dignidad, la igualdad y la autonomía de todas las personas para decidir sobre su propio cuerpo, su salud y su proyecto de vida, sin discriminación, violencia ni coacción”.

España ha experimentado un progreso significativo en el reconocimiento de estos derechos mediante la ampliación del acceso a la educación afectivo-sexual, la planificación familiar, la atención sanitaria especializada y la regulación legal de la interrupción voluntaria del embarazo dentro de los supuestos y plazos establecidos por la ley. Sin embargo, ningún avance es irreversible.

Igualdad y autonomía personal, en peligro

La FEC avisa de que la experiencia internacional demuestra que los derechos pueden verse limitados cuando cambian las mayorías políticas, se debilitan las instituciones o se cuestionan principios fundamentales de igualdad y autonomía personal. Y destaca la alarma porque un posible  retroceso “supondría un impacto directo sobre la Salud Pública y los derechos fundamentales de miles de personas, afectando especialmente a quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad por razones económicas, sociales, geográficas, de discapacidad o de edad”.

Limitar el acceso a servicios sanitarios, restringir la información basada en la evidencia científica o dificultar el ejercicio de derechos reconocidos incrementaría las desigualdades y comprometería la protección efectiva de la ciudadanía.

La Salud Sexual y Reproductiva es mucho más que el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo. Comprende el derecho a recibir información veraz y científica, a acceder a métodos anticonceptivos eficaces, a una atención sanitaria de calidad durante el embarazo, el parto y el posparto, a la prevención y tratamiento de las Infecciones de transmisión sexual, a la atención de la infertilidad y a vivir la sexualidad de forma libre, responsable y segura.

El riesgo de la renuncia a instrumentos de prevención

Desde el manifiesto del Día Mundial de la Anticoncepción se vuelve a propugnar la educación afectivo-sexual, herramienta esencial para prevenir embarazos no planificados, reducir la violencia sexual, fomentar relaciones basadas en el respeto y combatir la desinformación. “Debilitar estas políticas supondría renunciar a instrumentos eficaces de prevención y promoción de la salud”.

A esta preocupación se suma el incremento de los discursos de odio y de las manifestaciones de violencia y discriminación dirigidas contra las personas LGTBIQA+. Las agresiones, el acoso y la estigmatización constituyen una amenaza para la convivencia democrática y para el ejercicio efectivo de los derechos fundamentales. “La protección de la salud sexual y reproductiva debe ir acompañada del firme compromiso con el respeto a la diversidad afectivo-sexual y de género, promoviendo políticas públicas de prevención, educación e igualdad que garanticen que todas las personas puedan vivir con libertad, seguridad y dignidad, sin temor a sufrir discriminación o violencia por razón de su orientación sexual, identidad o expresión de género”.

La defensa de todos estos derechos exige preservar un sistema sanitario público accesible, garantizar la formación continua de los profesionales, asegurar la igualdad territorial en el acceso a las prestaciones y promover políticas públicas fundamentadas en el conocimiento científico, el respeto a los Derechos Humanos y la protección de la salud.

Defensa y consolidación de los derechos

Las diferencias ideológicas forman parte de una sociedad democrática y deben poder expresarse con libertad y respeto. Sin embargo, el debate público ha de desarrollarse sobre la base del rigor, la evidencia y el reconocimiento de la dignidad de todas las personas. La convivencia democrática exige proteger los derechos fundamentales, especialmente aquellos que afectan a la autonomía personal y a la igualdad efectiva.

“Por todo ello, manifestamos nuestro compromiso con la defensa y consolidación de los Derechos en Salud Sexual y Reproductiva en España. Reafirmamos la necesidad de garantizar que todas las personas puedan ejercer estos derechos en condiciones de igualdad, seguridad y libertad, sin discriminación y con pleno respeto a la legalidad vigente”.

Para la FEC y la SEC como entidades científicas y profesionales, proteger estos derechos significa fortalecer la democracia, promover la igualdad entre mujeres y hombres, mejorar la salud pública y asegurar que las generaciones presentes y futuras puedan desarrollar sus proyectos vitales con libertad y dignidad. “Los derechos humanos solo mantienen su valor cuando se defienden activamente. Preservarlos constituye una responsabilidad compartida de las instituciones públicas, los profesionales, la sociedad civil y toda la ciudadanía”.

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