Debate sobre le hormonofobia en el XVIII Congreso SEC (2)
23/03/26
Dra. Isabel Ramírez: “Es el principal problema que los profesionales de la sanidad nos encontramos en las redes”
Dra. Esther de la Viuda: “Hemos de exigir a nuestras instituciones que atiendan la necesidad de las mujeres con una estrategia para la menopausia”
“Las menopáusicas se han convertido en un mercado potencial para productos de todo tipo sin base en la evidencia científica”
El XVIII Congreso de la Sociedad Española de Contracepción, desarrollado en Sevilla abordó de forma intensa uno de los temas que más debate social suscita en los últimos tiempos. “Una mirada crítica a la hormonofobia desde la evidencia científica” fue el título bajo el cual se expusieron siete ponencias. Coordinó la Dra. Isabel Ramírez Polo (Cádiz) quien abrió el encuentro con la referida a la hormonofobia en las redes sociales. La Dra. Esther de la Viuda García (Guadalajara) la relacionó con la menopausia: miedo, mitos y realidades. La doctora Marta Correa Rancel (Tenerife), trató sobre esta fobia en reproducción asistida: entre la esperanza y el miedo.
La Dra. Isabel Ramírez Polo moderó la mesa y la introdujo señalando que “la hormonofobia es el principal problema que los profesionales de la sanidad encontramos en las redes” Es evidente, pues, que en la sociedad hay una cierta hormonofobia. Muchos de los comentarios en redes están basados en documentos que aluden a trabajos científicos pero están interpretados erróneamente por personas totalmente profanas”.
El gran error
La Dra. Esther de la Viuda García (Guadalajara) relacionó la hormonofobia con la menopausia tratando sobre miedo, mitos y realidades. Comenzó refiriéndose a lo que calificó como “el gran error” que fue la publicación en el año 2002 de un estudio sobre el uso de la THS en mujeres mayores de 40 años (reflejando el descenso del uso de los estrógenos) y supuso un desplome del uso de la terapia hormonal de la menopausia. “Llevó consigo un miedo institucional, así como de los profesionales y usuarias y un etiquetado defensivo por parte de las empresas farmacéuticas”.
Sin embargo en 2025 ya la FDA hizo, por fin, un comunicado en el que no es que ofreciese mayor evidencia científica “sino que se reconocía el error que se había producido. Anuló las advertencias sobre la terapia hormonal vigentes durante 23 años, reconociendo lo que el comisionado de la FDA, Marty Makary calificó como, posiblemente, uno de los mayores errores de la era moderna”.
Como consecuencia, una generación de profesionales no se formó en tratamientos para la menopausia y otra de mujeres de vio privada de ellos. Fueron las derivadas de un estudio con muchos sesgos: Población inadecuada como mujeres con edad media de 63 años, muchas ya a más de una década de la menopausia, cuando para el inicio de la terapia hormonal se recomienda en los diez años siguientes a la menopausia. La extrapolación era fallida, pues la FDA generalizó los riesgos de una sola formulación a todas las dosis, vías y edades (se había aprobado un medicamento, estrógenos conjugados con acetatos y medroxiprogesterona que se extrapoló), se tergiversó la estadística (en enfermedad coronaria y en cáncer de mama).
“En anticoncepción sabemos muy bien la diferencia que hay entre el riesgo relativo y el absoluto”. En este caso se dieron riesgos relativos. Cuando se hablaba del riesgo relativo de 1.26 de enfermedad coronaria el titular en medios era: “La terapia hormonal incrementa 26 veces el riesgo de sufrir una enfermedad coronaria”. Mientras que si el mismo dato lo trasladamos al riesgo absoluto era de 8 casos por cada 10.000 mujeres, similar al del cáncer de mama. Todo ello se tradujo en un impacto mediático alarmante. Las consecuencias fueron fatales, estimándose en 91.000 muertes prematuras en mujeres de 50-59 años entre 2002 y 2013.
Sólo el 15% utilizan algún tratamiento
“Este fue el primer mito negativo que tuvo como consecuencia toda la actuación posterior. La encuesta sobre el uso de terapia hormonal de la AEEM (Asociación Española para el Estudio de la Menopausia) concluía que sólo el 15% de las mujeres utilizan algún tratamiento, de las cuales únicamente el 27% optan por la terapia hormonal. Esto significa que solamente el 5,3% del total de menopáusicas con SVM (Síndrome Genitourinario de la Menopausia) emplean la hormonal por el miedo a los efectos secundarios.
El estudio COMEM (Conocimiento de las Mujeres Españolas en la Menopausia) sobre cuáles son los riesgos de la terapia hormonal el 24.2% de las respuestas aludía al aumento de peso; el 21,7% al cáncer de mama; el 18,0% trombosis y el 40,9% no conocía riesgos. “El no uso de la terapia hormonal parece depender más del miedo existente que de riesgos informados”
Hormonas bioidénticas no reguladas (THB nr)
Los datos a miedos infundados aparecen en buen número de publicaciones. Las citas estudios brasileños e italianos, la Dr. De la Viuda concluyó: “Todo ello nos lleva a aconsejar que ha de tenerse mucho cuidado en el asesoramiento para evitar el efecto nocebo”. El temor al cáncer de mama es el principal temor. Así en Italia, por ejemplo, es el miedo número 1, en Brasil la mayor preocupación y en España ocupa el segundo lugar tras el peso. Todo ello hizo que muchas mujeres decidieran orientarse hacia hormonas que son más naturales, que están individualizadas. “Me refiero a las hormonas que ahora conocemos como hormonas bioidénticas no reguladas (THB nr). Por supuesto que las hay reguladas, pero el concepto bioidéntico hizo mucho daño porque parecía que la terapia hormonal convencional era sintética y las bioidénticas eran naturales”.
Las razones para que las mujeres utilizaran este tipo de hormonoterapia era porque tenían miedo sobre la convencional por cierta aversión a los estrógenos conjugados, desconfiaban del sistema médico al presuponer intereses con la industria farmacéutica. Las usuarias consideraban que la (THB nr) resultaba eficaz en el manejo de los síntomas, más segura que la terapia convencional, adaptada a sus cuerpos y necesidades individuales y que se acompaña de mejor atención médica.
La doctora Esther de la Viuda aludió al posicionamiento de la AEEM que diferencia la THBR (terapia hormonal bioidéntica regulada) sobre la THB nr, terapia hormonal bioidéntica no regulada). La que indican que la THB nr se prepara muchas veces mediante fórmulas magistrales con combinaciones y vías bajo fórmulas no probadas, con análisis que si se realizan en suero, saliva u orina son poco fiables, que no están sujetos a supervisión de agencias regulatorias del medicamento, que hay escasez de datos sobre la seguridad y eficacia, falta de estandarización de los lotes, desconocimiento de interacción, no está sujeto a restricciones de uso en cuanto a la edad de la paciente o duración, que se precisan más datos de estudios más amplios sobre los criterios de valoración cardiovascular y mamaria que confirmen los beneficios potenciales y que tampoco están sujetos a requisitos de notificación de efectos adversos.
Si a pesar de todo lo apuntado de va a utilizar la THB nr se debería justificar en la historia los motivos de uso, se recomienda la firma de un consentimiento informado, hay que proporcionar información estandarizada sobre el contenido y advertir que no es un preparado aprobado por la Agencia Española del Medicamento, sino una fórmula magistral y proporcionar orientación sobre la notificación de efectos adversos.
Menowashing y marketing
La Dra. de la Viuda repasó la serie de cambios sociales que se registran, por cuanto no es lo mismo la mujer de 50 años en 1960 que la de esa edad en 2026 en cuanto a estética, estilo de vida, expectativas y situación económica. En grueso de población que se halla en estas edades se ha convertido en un mercado potencial, del que sale el término menowashing, que fija a la mujer en estrategias de marketing con productos de todo tipo sin base en la evidencia científica, que se ofrecen para resolver los síntomas de la menopausia (complementos alimenticios, productos de higiene, líneas de ropa, colchones más frescos).
“Ante este menowashing y marketing me pregunto si es hormonofobia o desinformación. En el estudio Comem el 96,1 % de las mujeres rechazaron la THM por falta de información y el 70,7% admitieron que la utilizarían si se la recomendara su médico”. En otros trabajos de investigación las cifras sí son similares. Así en el brasileño sólo el 30,3% de las mujeres estaban satisfechas con la información recibida y en el italiano más del 50% no recibían información o era muy escasa. Sin embargo, en el Reino Unido ha aumentado de forma importante la prescripción de THM desde 2015, como consecuencia de una mayor conciencia sobre la menopausia y la aceptación de la THM. Se atribuye a la aparición de nueva evidencia científica, directrices nacionales actualizadas (Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención –NICE-) e información proporcionada por instituciones respetadas como la Sociedad Británica de Menopausia (BMS) sobre la seguridad de la THM. Tanto interesó que en el año 2015 hubo una crisis porque faltó un tratamiento hormonal transdérmico, que era el más utilizado. Sólo en Inglaterra las terapias hormonales sustitutivas habían pasado en cinco años de 238.000 a más de medio millón.
Conclusiones y exigencias
La Dra. Esther de la Viuda concluyó que para abordar los síntomas y empoderar a las mujeres a fin de que tomen decisiones informadas y consensuadas va a ser necesario desmitificar con datos e informar adecuadamente, tender a proactivar la educación en edades jóvenes, actualizar la formación médica. “Además es fundamental incluir la menopausia en las estrategias institucionales de salud sexual y reproductiva, pero no solo incluirla, pues me parece que nuestras instituciones no hacen los deberes ni en anticoncepción ni en menopausia”.
“Los médicos nos podemos criticar pero nuestra actuación es limitada. No tenemos capacidad para implementar educación en los colegios sobre salud sexual y reproductiva, ni elaborar una estrategia ni, sobre todo, hacer que se cumpla. Parece que la menopausia sí se va incluir próximamente, pero no basta. Son necesarias campañas en las que se insista en que los mitos son sólo eso, mitos falsos. Hemos de exigir a nuestras instituciones que actúen en consecuencia y que cubran esta necesidad de las mujeres que va en salud y calidad de vida y en disminución de gastos al tener menos patologías”.







